Asoma un nuevo Medio Oriente. Por Natalio Steiner


Si hay algo cambiante en Medio Oriente son los dilemas de seguridad y los que generan los regímenes genocidas. Israel enfrenta en ese contexto dilemas convencionales y no convencionales.
Hasta el 2011 uno podía ver un Medio Oriente con vecinos estables y fronteras delimitadas. Nadie pensó en que iba a derrapar la guerra civil en Siria y sus paralelas en Iraq , Yemen y Libia.

Esta conmoción territorial y la pronta derrota del ISIS generó la expansión de un eje terrorista "bueno" para Obama, por lo menos: Irán, Hizbollah con apoyo ruso se han fortalecido en Siria como nunca antes. A ello se le suma la presencia inquietante de ISIS en la frontera con Egipto.

De 2011 al presente somos testigos de la aparición de contradictorias alianzas político- militares. Se forman coaliciones mutantes y con intereses contrapuestos; aliados en algunos temas y opositores en otros. Por ejemplo,  Irán y Turquía estan en las antípodas de la concepción islamista pero comparten su lucha contra el Isis. Ya no blancos y negros; es la hora del gris. Rusia, China e India han votado en contra de Israel constantemente en el tema palestino. Sin embargo Israel ha estrechado relaciones singulares con dichos países.

Aún no sabemos como quedará el mapa regional. ¿Hacia dónde virará el extremismo islamista? ¿Se destruirán los límites de la Primera Guerra Mundial?

Por el momento lo que sabemos con cierta certeza es que la guerra interislamista no ha finalizado y dejara mucha tela para cortar si se impone el chiismo iraní.

Irán es un enemigo jurado de Israel pero también de los regímenes de Egipto y Arabia Saudita. Su proyecto nuclear ha quedado enmascarado bajo un acuerdo firmado en 2015 e Irán es un factor de desestabilización regional que exporta el terror a Yemen, Gaza, Siria y Líbano. Obama blanqueo a Irán como un aliado contra el ISIS. Grave error que le ha dado al régimen iraní la posibilidad de  ser un "policía" regional.

Turquía por su lado es formal miembro de la OTAN, pero eslabonó una alianza con Rusia, simpatiza con Hamas y avanza hacia un fundamentalismo de estado quebrando el carácter democrático que caracteriza a los miembros de la OTAN.

Sin embargo, ambos países, juegan un rol estabilizador vital en la región. El mundo prefiere gobiernos peligrosos a organizaciones terroristas difusas.

Toda esta serie de cambios regionales afectará tarde o temprano a Israel.

Israel sostuvo una relación tensa con Obama que deberá modificar Trump.

Reanudó relaciones con Turquía, quebradas en 2010 pero es la misma Turquía que legitima al Hamas. Alianzas en un frente y rivales en el otro.

Israel tendrá problemas en sostenerse en fronteras reconocidas y  defendibles. Sus intereses fueron sacrificados  en el primer acuerdo  de las potencias con Irán y con la resolución 2334 de la ONU. Para Israel sus dilema de seguridad son complejos: no es lo mismo enfrentar a Hamas que a Hizbollah; a Irán o a Isis. Y todo esto en un espacio cambiante y multicultural.

EE.UU. de Trump quiere recuperar el carácter de potencia que perdió con Obama pero China, Rusia, Irán y Turquía presentan desafíos dispares.

Este año se cumplieron  50 años de la guerra de los Seis Días, el magnifico triunfo militar israelí que no pudo capitalizarse en lo político. Hay diferencias de los palestinos entre si; de los árabes israelíes con los judíos israelíes y de los judíos israelíes entre sí.

Lo que se defina o no con los palestinos incidirá en el Medio Oriente. Dos estados; un estado único; una confederación regional de estados entre Israel, Palestina y Jordania son ideas que se esbozan. La presión internacional se incremente y los tiempos no juegan a favor de Israel. No veo solución a la vista.
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