"No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”. Por Susana Grimberg

“Lo más fácil es morir por un ideal, con un punto final en una tumba de flores. Lo verdaderamente difícil es vivir con y para un ideal, día tras día, año tras año, una vida entera”. Janusz Korczak


Si tenemos en cuenta cómo se han ido desarrollando muchos sucesos en nuestro país, sobre todo en la capital: piquetes, paros docentes, diversas huelgas y protestas, indudablemente lo que parece primar es haz a otros lo que no quieres que te hagan a ti, lo opuesto a la enseñanza de Hillel. En el Talmud, hay un relato en el que una persona fue a hablar con el sabio Hillel para pedirle que le enseñe la esencia del judaísmo mientras él estaba parado en un solo pie. Hillel le contestó: "No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti. Esa es la base de la Torah. El resto es comentario. Anda y estudia".
       
El gusto por la violencia ha ido minando el deseo de estudiar. Parece ser que la ignorancia se ha vuelto una pasión.

Por otra parte, los padres, que han olvidado qué es y cómo es ser padres, han sido arrastrados a la confrontación permanente con aquellos que antes se creía era un segundo hogar: la escuela. Hoy, muchos padres al equipararse con los hijos, en vez de protegerlos vociferan como ellos ante cualquier incomodidad que pueda generar la escuela. Como adolescentes, justifican que el o los hijos se hagan “la rata”, como faltar a la escuela porque no hay calefacción o, si la tienen, no ir porque se solidarizan con otros.

¡Sería tan sencillo hacer las cosas bien! Pero estamos en un país desmemoriado, afecto al discurso de la indisciplina y en el que yo hago lo que quiero con mi vida, sin darse cuenta de que contribuyen a que los hijos queden afuera de los avances y descubrimientos que hoy se están produciendo. Todos son nuestros hijos, como lo muestra la obra de teatro de Arthur Miller y duele ver que no se los está dejando crecer.

Quiero aclarar que si bien la calidad educativa es un concepto con muchos significados, considero que no hay que reducirlos a su indicador econométrico: "respuestas satisfactorias a pruebas estandarizadas". De todas maneras, no hay que dejar de mirar a Cuba, que mantiene altos desempeños en pruebas latinoamericanas, a pesar de que no hay libertad sindical, de que la huelga está prohibida y de que las iniciativas pedagógicas de los educadores están políticamente condicionadas.

Detrás del escrache

Como dije en otras oportunidades, el debilitamiento de los ideales ha propiciado un caldo de cultivo para toda clase de manifestaciones y escraches, algunos promovidos por los mismos maestros, avalado por algunos padres.

Me preocupa, particularmente, la historia y el significado de la palabra escrache. Se trataba normalmente de un método de violencia política habitualmente empleado por los nazis en la Alemania de Hitler y por los fascistas en la Italia de Mussolini.

Después de que se ha comentado sobre la posibilidad de que el Señor Alejandro Biondini, reciba del estado el dinero para su partido político, de raigambre nazi, considero conveniente recordar lo que Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda del Tercer Reich, decía: “Si dices una mentira suficientemente grande y sigues reiterándola, la gente eventualmente llegará a creérsela.”

Para que el mito se conozca y se haga verdadero, hay que divulgarlo y repetirlo eternamente y es lo que hace este señor.

Una vez que Hitler asumió como canciller del Reich, la oposición política en Alemania dejó de existir. Durante el régimen nazi, la separación de poderes desapareció y la teoría conspirativa, estuvo en cada discurso que se pronunciaba.

La sociedad democrática

Una característica que distingue a una sociedad democrática de las demás son el pluralismo y la diversidad, entendidos como la posibilidad de que coexistan diversas ideas y opiniones en forma pacífica y armoniosa, sin que nadie tenga derecho a imponerlas por la fuerza. En los últimos tiempos, sin embargo, la acción de diferentes grupos en nuestro país ha puesto por momentos en peligro esos valores. Nos referimos a la metodología comúnmente denominada "escrache", que en no pocos ejemplos se asocia con distintas formas de violencia y que en todos los casos se vincula con un fuerte sentimiento de intolerancia.

Quiero destacar el artículo 213 bis vigente del Código Penal, que señala: "Será reprimido con reclusión o prisión de tres a ocho años el que organizare o tomare parte en agrupaciones permanentes o transitorias que [...] tuvieren por objeto principal o accesorio imponer sus ideas o combatir las ajenas por la fuerza o el temor, por el solo hecho de ser miembro de la asociación".

Los anhelos de un país mejor, con educación y salud para todos, más la posibilidad de acceder a una vivienda digna ha caído bajo el peso de los discursos de los políticos que saben de prometer y defraudar al mismo tiempo.

Los padres, en vez de tomar partido en esta disputa donde no hay oposición sino adversarios, podrían enseñarles a los hijos la importancia de la educación.
La democracia es la forma de gobierno que se sostiene sobre dos principios fundamentales: igualdad y libertad, igualdad entendida como igualdad ante la ley. Sin embargo, parece no ser haber sido así para los que, salvo excepciones, han venido gobernando nuestro país. Los maestros, deberían transmitir y trabajar este concepto, con los alumnos.

Janusz Korczak

Quiero hacer una breve mención a Janusz Korczak, el maestro, paradigma del amor por los niños. Mis padres, médicos ambos, nunca se cansaron de hablarme de él. Janusz Korczak (seudónimo de Henryk Goldszmit) fue un educador, médico y escritor judío nacido el 22 de julio de 1878 en Varsovia (Polonia). Su labor en pedagogía infantil, su actitud heroica ante los nazis y sus pioneras manifestaciones de derechos para el niño son aspectos clave de su trascendencia profesional y personal. Ser un médico querido por sus enfermos, y morir respetado por todos no es tan difícil. Lo difícil fue vivir por un ideal, en este caso de Justicia (y de piedad), y mantenerlo incluso a costa de su vida, en bien de los niños. No tuvo hijos y albergó en una institución para niños pobres, los niños que consideró sus hijos: en el orfanato de la calle Kroshmalna Nª 92. Vino la guerra y esta historia terminó a partir de agosto de 1942, cuando el Doctor Korczak acompañó a sus doscientos niños a las cámaras de gas de Treblinka. No iba a dejar a los niños en la soledad de la muerte.
           
En el país de nunca jamás

Escuchar a los padres de los alumnos alentándolos a no ir a la escuela, en consonancia con el paro docente, lleva a pensar que estos padres no han dejado de ser niños. Sí, son mayores, pero son como Petar Pan: al negarse a crecer, no dejan que sus hijos crezcan y descubran que los libros, el estudio, encierran la magia que puede llevarlos a vivir el mundo, relacionarse con otros, conocer idiomas, descubrir la vida. La educación y el ambiente adecuado creado por los padres, son los elementos con los que cuenta la sociedad para con sus hijos.

El aprendizaje de la libertad

La mejor manera de limitar a un hijo, es no ponerle límites. Los padres han confundido autoridad con autoritarismo. Lo que ha venido sucediendo desde hace más de cuarenta años, es que, por no reprimir, por no poder decir NO, palabra temible desde los años de la dictadura militar, se ha ido educando, formando aprendices de dictadores.

Por temor a caer en lo autoritario, los padres se han refugiado en un “laissez faire” que los han puesto de rodillas frente a los hijos. Esa actitud, conduce, inevitablemente a la violencia.

El ser humano se constituye como in¬dividuo en un campo social. La relación madre-hijo es una masa de dos y, es por la puesta en acto de la función pater¬na, que este paraíso de completud se quiebra. Es por el No (No matarás, No robarás, etc), que la civilización, puede ser posible.
Quiero concluir con este pensamiento de Miguel de Unamuno:

“Sólo el que sabe es libre y más libre el que más sabe. No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas”.

Susana Grimberg. Psicoanalista, escritora y columnista.
Share on Google Plus

0 comentarios:

Publicar un comentario