La escalofriante hipocresía de Saeb Erekat

Nunca ha sido más evidente la sabiduría del antiguo adagio rabínico de que demostrar misericordia a los crueles resultaría en un trato cruel con los misericordiosos. Las recientes noticias de que el alto funcionario de la OLP, Saeb Erekat, ha pedido que se le ponga en la lista de espera de Israel para un trasplante de pulmón ciertamente levantó algunas cejas en señal de preocupación. Un enemigo jurado de Israel que busca el socorro del mismo país al que ha vilipendiado y contra el que conspirado durante tantos años es indudablemente irónico, pero cuando uno considera la verdadera retórica insidiosa a la que Erekat se ha dedicado en contra de Israel, una sonrisa irónica debería ser lo último que esta noticia provoque.


POR NITSANA DARSHAN-LEITNER

A la fecha de este escrito, el líder terrorista de la OLP de 62 años está en Israel, disfrutando de la atención médica avanzada que el país ofrece a todos sus ciudadanos, un nivel de atención negado al pueblo palestino que sufrió primero bajo el régimen corrupto de Arafat y de nuevo hoy bajo su igualmente venal sucesor. Está siendo tratado en un hospital anónimo en algún lugar del centro de Israel, incluso cuando a los que tienen la desgracia de vivir en Gaza su jefe Mahmoud Abbas se lo niega como parte de un juego de poder con su rival, la organización terrorista Hamas, que ilegalmente gobierna en la Franja.

Pero por muy vergonzoso que sea, eso no es lo peor. Durante años, Erekat ha sido un firme defensor del impulso internacional para boicotear a Israel, un movimiento pernicioso y peligroso, cuya doble moral sobre el Estado judío ha justificado la alarma sobre el antisemitismo apenas escondido en el centro de este esfuerzo. Este movimiento ignora convenientemente el sufrimiento infligido por Assad en Siria, la revocación de las normas democráticas por parte de Erdogan en Turquía, el brutal régimen de los lunáticos fundamentalistas en Irán, sin mencionar la crisis perpetrada por el diabólico líder de Corea del Norte. Su objetivo es aislar a Israel, ponerlo de rodillas económica y políticamente, logrando así objetivos extremistas palestinos sin negociar jamás de buena fe ni comprometerse en absoluto.

Exactamente hace un año, Erekat criticó a la Unión Europea por su negativa a boicotear a Israel. El antiguo negociador de paz criticó al Estado judío por lo que calificó de “crímenes y violaciones sistemáticas del derecho internacional”, y acusó a la UE de ser “cómplice de la denegación sistemática de los derechos del pueblo palestino“. Cuesta reconciliar esta diatriba con el hombre que es tan rápido para aprovechar los privilegios que él y sus compinches han negado a su propio pueblo.

Y Erekat ha estado mintiendo sobre Israel durante décadas. Quizás su más nocivo libelo de sangre contra el Estado judío se produjo en abril de 2002, en el momento culminante de la Segunda Intifada asesina, cuando terroristas suicidas palestinos estaban matando a israelíes en las calles casi todos los días. Inmediatamente después del horrible atentado palestino en un seder de Pesaj en el Park Hotel, el Primer Ministro Sharon finalmente lanzó una operación militar para retirar un nido de víboras terroristas en la fábrica de explosivos de Cisjordania que era el bastión de la OLP en Jenin. Se informó de 30 soldados de las FDI caídos en la Operación Escudo Defensivo. Poco después de que las FDI ingresaran a Jenin y se encontraran con fuertes resistencias, la operación fue calificada como “masacre” por el mismo hombre que ahora se beneficia de la civilidad israelí. Erekat afirmó falsamente que 500 palestinos murieron en los combates, una acusación que incluso las Naciones Unidas, no precisamente un amigo de Israel, claramente lo rechazaron como absurdo. El número final de muertos en los combates resultó ser una mera fracción de ese número. Pero eso no impidió que el despiadado Erekat, que continuaba enfrentándose a las tropas de las FDI, repitiera esta reclamación mendaz mucho tiempo después de que se revelara como otra en una larga serie de calumniosas declaraciones oficiales palestinas sobre Israel.

¿Sorprende que la revelación de su tratamiento en Israel haya causado indignación entre los soldados israelíes pasados y presentes? Decenas de soldados de las FDI, con tarjetas de donantes de órganos, han pedido al gobierno que elimine el nombre de Erekat de la lista de pacientes que esperan un trasplante, indignados ante la jutzpá (el descaro) de un hombre que sistemáticamente emite libelos de sangre contra el estado judío. De hecho, ¿por qué no está en Qatar, cuyos bolsillos profundos se extienden a la financiación de la violencia contra civiles, cuya propia realeza está feliz de patrocinar al gobierno tiránico de Hamas en Gaza? ¿Por qué no ha buscado atención médica de Suecia, Líbano o Nicaragua? Seguramente estaría más cómodo con el tratamiento de estos estados a los que no ha acusado de “feroces ataques e incitación al odio”.


Erekat no es el único que desacredita los crímenes de Israel mientras se beneficia de los avances médicos y técnicos que ha dado al mundo moderno. El venerado científico Stephen Hawking es otro, usando su sistema de comunicación desarrollado por Israel para apoyar el boicot de la entidad sionista. Pero esta última hipocresía de la OLP es asombrosa.

Que nadie imagine que los problemas de salud de Erekat lo han vuelto más humilde o le han ablandado sus sentimientos anti-israelíes. Él sigue atacando a diario contra nosotros y tiene todas las intenciones, si se recupera por completo, de continuar intentando activamente destruir el estado judío. No tiene mucho sentido entonces que nuestro gobierno invierta cientos de millones de shekels de dinero de los contribuyentes para combatir los BDS y la campaña internacional para deslegitimar a Israel, que es reconocida como una amenaza peligrosa para la seguridad nacional, mientras que derrocha millones de shekels en proporcionar atención médica de emergencia a uno de los más prominentes y abiertos enemigos del mundo.

Si los médicos israelíes van a realizar cualquier acción en Erekat, quizás puedan implantar un sentido de decencia, honestidad y autoestima también.

La autora es presidente de Shurat HaDin Law Center y representa a cientos de víctimas del terrorismo palestino en demandas en todo el mundo.

Fuente: The Times of Israel.blogs – Traducción: Silvia Schnessel – Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudíoMéxico
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