La escuela es Palestina, la sucursal es Barcelona

Ahora Barcelona, aunque el método es el mismo: atropellar peatones indiscriminadamente en una zona turística, y estar listos para abrir fuego si se es posible.


IRVING GATELL EN EXCLUSIVA PARA ENLACE JUDÍO MÉXICO

El resultado hasta este momento es de 13 muertos y 80 heridos, 15 de ellos en estado crítico. Lamentablemente, es seguro que la cifra de fallecidos se incrementará.

Pero de lo que nadie está hablando es que es la escuela palestina de terrorismo. En los periódicos europeos ya se han publicado recuentos de otros “atentados similares” (como los de Londres o el de Niza), y —por supuesto— no se menciona ninguno de los cientos de atentados que se hicieron con este mismo esquema en Israel.

Europa, una vez más, vuelve a cometer el mismo error e insulto de siempre: menospreciar a los judíos, desvalorar a los israelíes.

Este tipo de atentados —como casi todos, en realidad— se inventaron en Israel, y los derechos de autor los tienen los palestinos. Y es que desde las épocas de Yasser Arafat y su OLP, los grupos terroristas internacionales sólo han seguido las pautas establecidas por los fedayines palestinos. Por ello, a Arafat se le considera el padre del terrorismo moderno.

Pero no es políticamente correcto hablar del tema. La abrumadora mayoría de los diarios europeos y estadounidenses lo evitarán. ¿Por qué? Porque a los palestinos “hay que ayudarlos”, “apoyarlos para que tengan su Estado”, “defenderlos de la política de ocupación israelí”.

Esto ha generado una terrible esquizofrenia mundial en donde nada parece tener lógica: se apoya a los palestinos, se vota en contra de Israel, y de todos modos el extremismo árabe ataca. Y lo hace donde parece más absurdo: Londres es un lugar donde las comunidades musulmanas hacen lo que se les antoja. Lo mismo París, lo mismo Bruselas. Barcelona, por su parte, es una de las ciudades que más dinero dona a los palestinos.

Pareciera que la lógica indicaría que esas ciudades no serían los blancos para los ataques.

Pero no. Algo está fallando en la percepción europea.

El proceso, en realidad, es sencillo. Pero repito: la corrección política no permite analizarlo, por lo menos en Europa.

En el inicio de todo están los palestinos. Obsesionados en una lucha que, en realidad, tiene como único objetivo la destrucción de Israel y el exterminio de los judíos, se intentan todo tipo de ataques. Cuchillos, disparos, atropellamientos. La reacción israelí es la única esperable: se confronta a los terroristas; generalmente, se les elimina.

Entonces viene el coro internacional, apoyado por la ONU: Israel debe contenerse “para que no haya una escalada de violencia” (menuda tontería: el terrorismo palestino es una escalada de violencia), Israel “no debe usar la fuerza desproporcionadamente” (entiéndase: no debe matar en acción a los terroristas que sí van con el objetivo de matar israelíes).

Luego el asunto llega a los foros diplomáticos que están intentando reactivar las negociaciones “de paz” entre palestinos e israelíes. Si no fuera por el radical cambio de política que se ha dado desde la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos, el consenso mundial seguiría siendo ese que tanto le fascinó a Barak Obama: Israel está bajo ataque terrorista, pero tiene que ceder; se tiene que rendir, tiene que aceptar las condiciones palestinas y tiene que abstenerse de pedir nada. Incluso, tiene que procurar defenderse lo mínimo posible. En el clímax de la estupidez humana, una funcionaria de la ONU llegó a reclamar que era injusto que Israel no compartiera su tecnología militar con los terroristas palestinos de Gaza.

¿Por qué lo hacen? Políticos franceses de la administración Hollande (¡ah!, la torpe, inepta y desastrosa administración Hollande…) lo llegaron a admitir: ponerse del lado de Israel, aunque fuera lo justo, podría provocar la furia de los musulmanes extremistas, y eso se podría traducir en ataques en Europa.

Pero ¡justamente eso es lo que de todos modos está sucediendo! Ataques en Europa.

Y es que siguen sin entender la lógica del terrorista. Los grupos salafistas vinculados a ISIS o a Al-Qaeda sólo están viendo una cosa en los europeos: debilidad. Y la debilidad no se premia en la lógica de ese extremismo. Se ataca.


Si los palestinos llevan décadas intentando cualquier cosa definible como terrorismo y rehusándose a negociar la paz, y de todos modos los premian, entonces hay que atacar. Si Europa y los Estados Unidos de Obama nunca se tomaron la molestia de cortar los apoyos financieros a los palestinos, pese a la abrumadora evidencia de que era dinero que se invertía en terrorismo, ¿por qué habrían los grupos extremistas en Europa de inventar otra estrategia?

Además, ya saben que los europeos no serán capaces de reaccionar como Israel. Una y otra vez, los palestinos han fracasado contundentemente en sus estrategias terroristas. Pero eso es sólo porque Israel trata al terrorismo como terrorismo.

Europa no es así. Europa incluso se tarda en usar la palabra “terrorismo”, y si puede evita la frase “terrorismo islámico”.

Entonces, lo que no le funciona a los palestinos en Israel, seguro le funcionará a ISIS en Europa.

El terrorismo palestino es el escaparate en el que encuentra inspiración el terrorismo internacional, y su fuerza e impacto se incrementan porque los terroristas saben que, al final de cuentas, Europa no va a lanzarse a una verdadera campaña antiterrorista. Desmantelará algunas células, pero eso no sirve para absolutamente nada a mediano plazo (y se ha demostrado varias veces).

Como ya se ha dicho en tono sarcástico: “En Israel se combate al terrorismo con armas; en Europa, con flores y muñecos de peluche.”

Hoy fue Barcelona, después de Londres, después de Niza, después de Bruselas, después de París, después de Hamburgo, después de Madrid.

Y la lista seguirá creciendo. Europa no está haciendo nada distinto a lo que viene haciendo desde hace casi 20 años. Por lo tanto, no puede esperar resultados diferentes.

Mientras, el luto ha golpeado a la formidable e incomparable Ciudad Condal.

Turistas, vecinos de Las Ramblas, han perdido la vida o han perdido familiares por culpa de dos cosas: la irracional mentalidad del terrorismo del Islam extremista, y la ineptitud europea para atacar el tema de fondo.

Me duele en particular en esta ocasión, porque alguna vez mi propia familia caminó por esa ciudad sintiéndose en casa. De eso hace más de 500 años, pero en el apellido conservamos el eco de Catalunya, y el dolor que se siente en este momento lo siento como algo muy personal, algo muy en el fondo de mi ser.

Pero no tengo esperanzas de que Europa reaccione. No tengo esperanzas de que tome la primera decisión que tenía que haberse tomado hace décadas: cortar el apoyo económico a los palestinos y condicionarlo a que renuncien a cualquier tipo de práctica terrorista. Mientras no lo hagan, ningún grupo radical va a considerar necesario hacerlo tampoco.

De todos modos, me uno a las voces que condenan la barbarie sin sentido del odio extremista, y pido a D-os que los heridos se recuperen pronto, que los fallecidos encuentren la Luz, y que sus deudos puedan hallar consuelo.

Les meves pregáries amb vostés, germans meus.



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